Nadie, nunca, basta.
Nadie va a medir mis desgracias por lo breve de mi ropa,
ni mis logros por el tamaño de mi pecho.
Nadie me va a mostrar una pija flaccida en una esquina.
Nadie me va a susurrar con voz libidinosa qué me haría.
Nunca me van a 'acusar' de "malcogido",
ni atribuir mis reacciones a fechas y hormonas.
Nunca tuve miedo de pasar entre un grupo de personas.
No me apoyan en los colectivos.
Si me pasara algo,
la cantidad o calidad de mis orgasmos sería irrelevante.
Yo no tengo miedo de que cinco o seis turros
vengan a hacerme algo horrendo entre risas y filmaciones.
No, yo no tengo ni puta idea
Sólo quiero que un día ellas, tampoco.
Gerardo Cadierno, Buenos Aires 28/04/2017
En ocasión de la muerte de alguien cuyo nombre ya no recuerdo escribí algo. "Por fin, nos entienden", respondió una mujer. Y escribí esto.



Comentarios
Publicar un comentario
¿Te interesó? ¿Querés aportar algo? Este es el espacio para construir sentidos.